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miércoles, 11 de diciembre de 2013

EXTREMADURA, LO TIENE TODO.

Es increíble la riqueza gastronómica que llega a alcanzar Extremadura. Desde la frontera con Salamanca, hasta el sur en el límite con Huelva, es para comérsela. Todo esto bañado por sus ríos y divisado desde sus montes, hace de esta región, un lugar especial para saborear España.

Es muy difícil decir cual es lo típico de Extremadura, porque tiene una gran cantidad de productos, todos y cada uno de ellos, a cual mejor. Desde el pimentón de la Vera, a la torta del Casar, pasando por sus embutidos de cerdos criados en esas inmensas dehesas, ó sus campos regados con ese magnifico aceite, todos ellos con una característica general, PRODUCTOS EXTREMEÑOS.



La gastronomía tradicional extremeña es fundamentalmente una cocina sencilla, de carácter rural, practicada durante siglos por pastores y campesinos.
También se practica una elaborada cocina, implantada en algunos de los monasterios extremeños, donde a la calidad y variedad de sus manjares se une el refinamiento de las recetas. Esta cocina enriquece el panorama gastronómico extremeño.

Las sopas se elaboran esencialmente a base de pan, añadiendo otros alimentos que le dan sabor y nombre propio: sopa de tomate engañadas con higos, sopa de ajo, sopas canas o la sopa de cachuela, con grasa e hígado de cerdo.

Se han definido como plato pastoril las migas que se tomaban como desayuno, y con las que se aprovechaba el pan duro sobrante de días anteriores, minuciosamente picado. El gazpacho, en infinidad de variedades, es un plato de lo más refrescante.

Las carnes tienen su mejor presentación en el cordero y, sobre todo, en el cerdo. Especial consideración tienen los embutidos elaborados con tradicionales recetas caseras.


Pero, desde luego, la pieza más apreciable del cerdo es el jamón, de extraordinaria calidad. Son jamones de cerdo ibérico, criados con bellotas en el campo, entre los que destacan los curados en Montánchez, Piornal y Monesterio.

El pescado tiene menor presencia en la cocina extremeña, aunque se conocen algunos guisos con bacalao.

Todavía se siguen preparando sabrosísimos platos con tencas fritas o escabechadas, o con truchas del Jerte o de Pinofranqueado. Muy apreciado es el mojo de peces.

De los quesos, los más afanados son las llanadas tortas del Casar y de la Serena, aunque también hay otros buenos quesos artesanos de oveja y de cabra, así como el queso fresco de vaca.

Son tradicionales los postres caseros, peculiares de cada población, desde los postres de cuchara, hasta los dulces y repostería.

En la Alta Extremadura son importantes los vinos de pitarra, elaborados artesanalmente en pequeñas cantidades, entre ellos considere el viajero los vinos blancos de la Sierra de Gata, los turbios de Cañamero, y los buenos caldos de Montánchez y Miajadas.

En la Baja Extremadura se consiguen vinos muy competitivos y de calidad en la Tierra de Barros, fundamentalmente en Almendralejo.